31 de diciembre de 2024

«Teodoro Sosa no tiene vergüenza para alimentar a los suyos con dinero público»

«Teodoro Sosa no tiene vergüenza para alimentar a los suyos con dinero público»

Gáldar, cuna de historia y cultura, ha vuelto a ser el escenario de un espectáculo político digno de una sátira, la designación de Juan Ramón Martín, exalcalde de Agaete, como flamante asesor de seguridad del Ayuntamiento de Gáldar.

Un nombramiento que no huele precisamente a flores, sino a cloaca, a esa política de despachos cerrados y favores engrasados, donde el interés público es una excusa para repartir el botín entre «los suyos».

EL Alcalde de Agaete necesita comer , como policía no le alcanza el salario.

Teodoro Sosa, el hombre que aspira a liderar Gran Canaria y que se presenta como adalid del municipalismo nacionalista, ha dejado claro cuáles son sus prioridades.

Pero no se engañen, no son las prioridades de la ciudadanía, sino las de ese pequeño círculo donde siempre hay un asiento reservado, un plato servido y un cheque firmado.

Porque, en este festín de lo público, no importa quién cocine ni qué hay en el menú: lo único que cuenta es que los comensales sean los de siempre.

¿De verdad este es el «nuevo municipalismo nacionalista» que se nos vende?

El hombre que da de comer a los suyos con puestos públicos
El hombre que da de comer a los suyos con puestos públicos

Porque de nuevo no tiene nada. Esto es política de granja, donde el pesebre está siempre lleno

y las manos se ensucian con el mismo barro de antaño.

La designación de Martín no es un caso aislado; es otro ladrillo en este muro de nepotismo descarado. Sosa se rodea de figuras como Onalia Bueno, arquitecta de su propio imperio de poltronas, para levantar esta estructura de clientelismo que más parece una pirámide de egos que una red de trabajo por el bien común.

¿De verdad queremos que esta coalición de alcaldes,

expertos en perpetuar «lo suyo», tome las riendas de Gran Canaria?

Municipalistas sin vergüenza alguna

El municipalismo, en manos de quienes actúan como prestamistas de favores, no es más que un vertedero de promesas incumplidas y ambiciones personales.

Gáldar no necesita más asesores de seguridad de dudosa utilidad. Gran Canaria no necesita más este «reciclaje» político donde los de siempre, como residuos mal procesados, son recolocados una y otra vez en puestos innecesarios.

Es irónico, casi poético, que quienes proclaman su amor por esta tierra estén más ocupados tejiendo telarañas para atrapar recursos que plantando las semillas del cambio que necesitamos.

La política, cuando se utiliza como un arma de amiguismos, se convierte en un pantano, y no importa cuánto perfume le pongan, el hedor no desaparece.

No, gracias.

Este «nuevo» modelo no es más que carne vieja envuelta en un papel brillante.

Ya hemos tenido bastante.