11 de febrero de 2025
Espabila Canarias , camarón que se duerme ……

Imaginemos a Canarias como un faro en medio del Atlántico, con una luz capaz de guiar y brillar más allá de sus costas. Sin embargo, esa luz parece haber sido opacada por un pequeño ladrón invisible, la falta de confianza en nuestro propio potencial como sociedad.

Este ladrón no actúa de forma evidente, pero se cuela en nuestros pensamientos colectivos, susurrándonos que somos demasiado pequeños, demasiado dependientes, que no podemos aspirar a más.

Durante años, esta falta de autoestima ha moldeado nuestras decisiones, desde cómo gestionamos nuestros recursos hasta cómo miramos al resto del mundo.

Nos hemos acostumbrado a aceptar modelos impuestos, a depender de otros para desarrollarnos, a creer que no somos capaces de decidir nuestro propio destino.

Y este patrón, al igual que en las personas, genera un círculo vicioso, cuanto menos confiamos en nuestras capacidades, menos actuamos para demostrar que sí podemos.

Esta visión limitada también afecta nuestras relaciones internas. A menudo nos encontramos divididos entre islas, municipios y sectores, incapaces de construir una identidad fuerte y unida.

En lugar de valorar nuestras fortalezas —una ubicación estratégica, un patrimonio cultural único, y una riqueza natural incomparable— nos enfocamos en nuestras debilidades, permitiendo que el ladrón de la duda se lleve la iniciativa y la ambición colectiva.

Pero ese ladrón, al igual que en los cuentos, no es invencible. Cada vez que recuperamos nuestra memoria histórica, que celebramos nuestras victorias compartidas o que apostamos por soluciones hechas aquí, lo hacemos retroceder.

Nuestra historia está llena de ejemplos de resiliencia, creatividad y capacidad de adaptación. La sociedad canaria ha demostrado una y otra vez que, cuando confía en sí misma, puede iluminar su propio camino y el de los demás.

Es hora de encender de nuevo el faro, de reconstruir nuestra autoestima como pueblo, ladrillo a ladrillo.

No importa cuánto tiempo llevemos dudando de nuestro potencial; siempre podemos empezar a brillar otra vez.

Porque Canarias, con todas sus riquezas y su gente, merece creer en su propia luz.