Los Mantras del Miedo. El Cuento que nos paraliza

Nos repiten como una letanía los grandes mantras del miedo: lejanía, insularidad, dependencia y subvenciones. Nos pintan como náufragos eternos, condenados a vivir de remiendos, atrapados en un REF que más que un salvavidas es una camisa de fuerza.

¿Progreso? Solo el que cabe en las migajas que otros deciden lanzarnos.

Nos mantienen cautivos, atados a una economía diseñada para girar al ritmo de intereses ajenos, no de nuestras necesidades. ¡Qué conveniente! Siembran dudas, nos inyectan inseguridad, y nos hacen creer que sin ellos estamos perdidos.

«No hay alternativas», susurran, mientras clavan las estacas que impiden que las alas canarias se desplieguen. Nos quieren dóciles, convencidos de que la única manera de sobrevivir es aceptar nuestra supuesta incapacidad.

Pero, ¿y si no fuéramos islas varadas, sino un archipiélago con brújula propia? ¿Y si empezáramos a pensar que la verdadera distancia no es geográfica, sino mental?

Quieren que creamos que somos piezas sueltas de un juego que no controlamos, cuando en realidad somos quienes podríamos mover el tablero entero.

El miedo que nos venden es su seguro. El despertar de nuestra conciencia, su pesadilla.

¿Hasta cuándo vamos a seguir tragando el cuento?