La petición de la FECAM de extender la etiqueta de “municipio turístico” a todos los rincones del Archipiélago no es solo una ocurrencia desacertada; es un ejemplo más de la incapacidad de nuestros dirigentes para abordar con seriedad los problemas estructurales que enfrenta Canarias.
Ya es hora de poner freno al crecimiento turístico desmedido. Esta es una decisión inevitable, y cada día que se pospone agrava aún más los problemas que enfrentamos como sociedad.
Los mal llamados “municipios turísticos” no son otra cosa que municipios canarios que, antaño, tenían su propia identidad y que han crecido bajo el mayor desorden territorial y corrupción jamás visto, siempre atendiendo a los intereses ajenos, nunca a los de su propia gente.
Estamos hartos de la milonga de que Canarias solo puede vivir del turismo, ese mismo turismo que no han sabido gestionar ni dimensionar de forma adecuada para mantener un equilibrio y cohesión con la población local y ahora nos quieren comernos la oreja con la denominación de «turismo sostenible”.
¿Ahora que ya no hay marcha atrás? Eso tenían que haberlo hecho antes, desde un inicio con sentido común y visión de futuro, algo que los alcaldes y alcaldesas carecen en este Archipiélago, al igual que muchos responsables de las Instituciones Insulares y Autonómicas.
Esta gente se cree que poniendo la etiqueta «turismo sostenible» picamos y nos tragamos el engodo , el anzuelo con pan y aceite de pescado como si fuésemos lebranchos saltando alegremente en la costa.
La FECAM se lo tiene que hacer mirar seriamente porque la gestión municipal que han desarrollado los municipios a lo largo de los años,deja mucho que desear y pone sobre la mesa toda una vergonzosa plaga de chanchullos y corrupciones urbanísticas , peor que la plaga de ratas que asedia Las Palmas de Gran Canaria, permitiendo la construcción masiva , incluso en espacios naturales protegidos, para beneficiar al empresariado turístico y a los poderosos grupos locales. que ha sido la norma en ellos.

No les ha importado , lo más mínimo , las consecuencias de estos chanchullos y corruptelas crónicas municipales de auténtico escánbdalo en Canarias que han supuesto pérdida de identidad, presión sobre los recursos naturales, subida desorbitada de los precios de la vivienda y deterioro de la calidad de vida de los canarios, así como una larga lista interminable de consecuencias que acrecientan el sufrimiento social, incluso llegamos al punto de ser líderes en número de municipios donde los extranjeros superan a la población local.
Vamos, que se está produciendo uns sustituación de la población local soterrada y descarada mientras nos expulsan de nuestros municipios ya sean costeros o no.

Mientras tanto, Canarias ostenta el deshonroso título de ser líder en corrupción municipal.
Y no se sonrojan. Por algo será.
Cada nueva urbanización, cada nuevo complejo turístico, cada «plan de mejora» solo engorda los bolsillos de unos pocos y perpetúa la pobreza y la precariedad de la mayoría.
Este modelo no solo es insostenible, es un lastre para un futuro digno y equilibrado. Nos están matando lentamente y les da igual.
Hemos de decir en voz alta: – ¡Basta de políticas mediocres y destructivas.! Esto hay que frenarlo por razones de sentido común.
Ya no podemos permitirnos políticas que llamen a nómadas digitales, ni a ciudadanos europeos para que se jubilen aquí mientras convierten nuestras islas en su patio de recreo.
Estas decisiones solo agravan la sobrepoblación, encarecen la vida y empujan a los canarios a los márgenes de su propio territorio. Nos expulsan.
Tenemos derecho a algo mejor.
Derecho a no vivir condenados a ser sirvientes eternos y sumisos, con el «sí, bwana» siempre en la boca.
Tenemos derecho a un modelo que respete nuestras necesidades como pueblo y que se priorice la dignidad de nuestra gente por encima de los intereses de quienes solo ven a Canarias como un negocio sin escrúpulos.

El cambio que necesitamos
Es imprescindible frenar el crecimiento turístico, redimensionarlo y adaptarlo a un modelo de equilibrio , en la medida de lo posible porque ya hay una daño hecho , grave y serio, que no será sencillo reparar dada la hoja de ruta prevista por Clavijo y los suyos , que aceleran día tras día, con macroproyectos turísticos para élites y bajo el supuesto carácter de combinación con protección medioambiental porque los guiris van a plantar 4 tomates, 3 lechugas y recoger 4 huevos de las gallinas que podrán en el corral del circo turístico.
Ya está bien de tomadura de pelo.
Esto no es una opción, es una necesidad. Los municipios canarios necesitan recuperar su identidad y apostar por un desarrollo que beneficie a sus habitantes, no a un puñado de empresarios y políticos con ansias de poder y vividores de la cosa pública.
Canarias no puede seguir hipotecando su futuro en manos de incompetentes.
Necesitamos líderes valientes, capaces de tomar decisiones difíciles pero necesarias.Hemos de frenar las políticas que nos hunden en la pobreza, la dependencia , la sobrepoblación y la mediocridad.
Canarias merece un futuro mejor, y ese futuro comienza por decir basta.
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