11 de febrero de 2025

«La herida del desarraigo canario. la ausencia de raices.»

«La herida del desarraigo canario. la ausencia de raices.»

En el alma del pueblo canario habita una herida profunda, fruto de siglos de ocultación y engaño. Nos hicieron creer que no somos de aquí ni de allá, que nuestras raíces se diluyen en un pasado ajeno.

Nos enseñaron su historia mientras nos negaban la nuestra,

borrando la conexión con quienes habitaron estas islas antes de que otros llegaran.

Así, el desarraigo del canario no es solo una desconexión emocional, sino también una estrategia que nos separó de nuestra identidad y de nuestro derecho a reconocernos como un pueblo con voz propia.

Esta desconexión nos ha llevado, a menudo, a mirar nuestras raíces con indiferencia o vergüenza, a sentir que no hay nada en nuestro pasado digno de orgullo.

Pero esa narrativa no es nuestra verdad. Es un relato impuesto que nos toca desmontar para recuperar lo que nos pertenece, la dignidad de sabernos parte de una historia viva, de un legado que respira en nuestra tierra, en nuestras costumbres, en nuestra lengua y en nuestras luchas.

Sanar esta herida significa reconectar con nuestras raíces para reconocernos como hijos de esta tierra, herederos de una identidad que nunca desapareció, aunque intentaran ocultarla. Es abrazar el orgullo de ser canarios, sabiendo que no somos solo el fruto del pasado, sino también los guardianes del futuro.

Ahora nos toca a nosotros recuperar esas raíces perdidas,

mirarnos en el espejo de nuestra historia y reconocer el valor de lo que somos.

Porque solo desde ese reconocimiento podremos construir un futuro donde nuestra identidad no sea una carga, sino una bandera que ondea con fuerza.

Volver a nuestras raíces no es solo un acto de sanación individual; es un compromiso colectivo.

Es recordar que somos un pueblo con derechos, con responsabilidades

y con un lugar propio en el mundo.

Solo cuando volvamos a nuestra historia, volveremos a ser plenamente nosotros mismos.