Necesitamos volver a casa, a nuestro hogar porque en el corazón del pueblo canario, late una herida que muchos llevamos sin nombrar.No es otra que la desconexión con nuestras raíces, con nuestra historia y nuestra identidad como pueblo.
Es como si fuéramos un drago sin raíces profundas, resistiendo los vientos de la globalización y el olvido, pero sintiendo la fragilidad de no estar del todo anclados en nuestra tierra.
Este desarraigo nos ha llevado, a veces, a mirar nuestro pasado con vergüenza o indiferencia, como si no formara parte de nosotros/as.
Hemos aprendido a esconder en la gaveta de las vergüenzas, nuestras tradiciones ancestrales, nuestra lengua y nuestra historia, nuestra vinculación, adaptándonos a presiones externas de un mundo que nos ha exigido olvidar lo que somos y nos niega los vínculos a los que un día renegamos por miedo a no ser aceptados, pero sabiéndonos vacíos y desarraigados, perdidos y cuestionándonos nuestra propia identidad.
Pero esa desconexión nos duele, nos debilita y nos hace perder el orgullo de ser canarios, de sentir que no merecemos defender lo nuestro.
Cuando nos alejamos de nuestras raíces, nos alejamos de nuestra esencia, de nuestra tierra y de nosotros/as mismos/as. Es como si camináramos por nuestra tierra, pero con el alma en otra parte, repitiendo patrones que buscan protegernos del dolor de sentirnos incompletos.
Sin embargo, esta herida también es una oportunidad para recordar quiénes somos y reconciliarnos con nuestro pasado. Sanar el desarraigo en Canarias significa mirar a nuestras montañas, a nuestros barrancos, a nuestros mares y escuchar lo que tienen que decirnos.
Es reconocer que nuestras raíces están vivas en cada palabra del habla canaria, en cada receta tradicional que pasa de mano en mano, en cada rincón de nuestra tierra y nuestra gente.
Es honrar lo que nos hace únicos, sin miedo ni vergüenza, y construir un futuro que respete y celebre nuestras raíces.
Solo cuando nos permitimos volver a nuestras raíces, volvemos a nosotros/as mismos/as. Y solo cuando abrazamos nuestra identidad como pueblo,
nuestra alma canaria encuentra su hogar.

