El IGIC cero, la lista de 45 productos y la apoteosis de la torpeza política made in Canarias
El vicepresidente del Gobierno de Canarias, , ha dicho sin rubor que lleva un año estudiando una lista de 45 productos básicos a los que aplicar el IGIC cero.
Un año. Doce meses. Trescientos sesenta y cinco días para decidir algo que cualquier familia canaria resuelve en cinco minutos frente al carro del supermercado… cuando aún puede llenarlo.
Tiene mérito. No por la medida, que llega tarde y mal, sino por la desfachatez de presentarla como si fuera un ejercicio de alta ingeniería económica.
Un año “estudiando” mientras la cesta de la compra en Canarias sigue entre las más caras de la Unión Europea, los salarios siguen en el furgón de cola y la gente hace malabares para llegar a fin de mes sin perder la dignidad por el camino. No es elaboración de tesis doctoral es , ejemplo vivo de Cátedra vacía de conocimiento , análisis y capacidad.
Aquí no hay complejidad técnica. Hay incapacidad política.
Porque no estamos hablando de física cuántica ni de un tratado internacional. Estamos hablando de leche, pan, huevos, arroz, pasta, fruta, verdura y poco más. Lo que entra en cualquier casa canaria todos los días. Lo que no admite un año de reflexión, sino decisión inmediata cuando gobiernas un territorio con tasas de pobreza estructural, desigualdad crónica y salarios de miseria.
Pero en Canarias el drama siempre se gestiona con calma institucional. Mucha reunión, mucho estudio, mucho “estamos analizando”, mientras la realidad corre a otra velocidad. La velocidad de los precios, no la de los despachos.
El vicepresidente dice sentirse muy cómodo en la Unión Europea. Ciudadano ejemplar, disciplinado, buen cumplidor. No aclara si ciudadano de primera, de cuarta o de quinta regional, pero los datos nos colocan siempre en la Champions League de la pobreza, la desigualdad, los sueldos de chiste, la emigración forzada y la emancipación imposible.
Aquí la juventud no se va por espíritu aventurero. Se va porque no hay proyecto de vida. Porque alquilar es ciencia ficción, comprar es un insulto y quedarse en casa de los viejos no es tradición, es supervivencia.
Mientras tanto, el Gobierno presume de llevar un año pensando cómo aliviar la cesta de la compra con una lista de 45 productos. Como si el problema fuera seleccionar artículos y no un modelo económico que encarece todo.
Como si el IGIC fuera el demonio principal y no el hecho de que Canarias depende casi al cien por cien de importaciones controladas por cuatro operadores, con costes logísticos inflados y márgenes que nadie toca.
IGIC cero sin control de precios es teatro fiscal.
IGIC cero sin intervenir la cadena de distribución es marketing político.
IGIC cero sin subir salarios es una broma de mal gusto.
Pero de eso no se habla. Porque ahí ya habría que molestar a los de siempre. Mucho más fácil anunciar listas, estudios y medidas de escaparate. Mucho más cómodo parecer diligente sin tocar nada estructural.
Un año pensando mientras la gente recorta comida, luz, calefacción y vida.
Un año pensando mientras Canarias sigue siendo territorio barato para quien viene de fuera y carísimo para quien vive aquí.
Un año pensando mientras se normaliza que la precariedad sea el paisaje.
Esto no es prudencia. Es pereza intelectual y cobardía política.
La torpeza ya no se esconde. Se exhibe con orgullo, se comunica en rueda de prensa y se vende como gestión responsable. La “seriedad” de esperar un año para actuar en una emergencia social dice mucho del nivel de análisis, de decisión y de respeto por la gente que sostiene este archipiélago con sueldos de miseria.
En Canarias no falta estudio. Falta voluntad.
No falta diagnóstico. Falta coraje.
No falta tiempo. Falta vergüenza política.
Café cargado.
Sin azúcar.
Y que no nos vendan la lentitud como si fuera inteligencia.