31 de diciembre de 2024
Onalia Bueno reparte el botín en Mogán : Municipalismo de vergüenza

Mientras el pueblo de Mogán aprieta los dientes para llegar a fin de mes, Onalia Bueno y su banda de saqueadores municipales nos regalan otra función de su espectáculo favorito. el autoaumento de sueldos.

Ya no sorprenden, pero siguen indignando. No contentos con haberse subido el salario hace poco más de un año, han decidido que todavía no es suficiente.

Total, ¿quién les va a detener?

El dinero público es su piñata personal, y los moganeros,

los invitados obligados a mirar cómo se reparten el botín.

Esto ya no es una cuestión de desvergüenza, es una obra maestra de la codicia.

Subirse el sueldo en medio de una crisis económica que asfixia a sus vecinos es como encender un puro con los billetes que los ciudadanos arañan para pagar el IBI. No hay eufemismos que valgan, es una bofetada en pleno rostro al pueblo que dicen representar.

Onalia Bueno gobierna Mogán como si fuera el Titanic, pero no se equivoquen, ella no está en el puente de mando tratando de evitar el iceberg. Está cómodamente instalada en un bote salvavidas forrado de fajos de euros, mientras el resto del pasaje se hunde sin remedio.

El mensaje es claro: “apriétate el cinturón, pero yo no suelto mi banquete”.

Y mientras tanto, los impuestos municipales suben, las tasas escalan, y las familias moganeras miran con estupor cómo el Ayuntamiento se transforma en una máquina voraz de recaudar para alimentar los delirios salariales de sus dirigentes.

¿Cómo se justifica este saqueo? Fácil,no se justifica. Simplemente lo hacen porque pueden.

Pero el descaro no termina ahí.

Este circo viene con banda sonora incorporada, nos quiere vender un discurso de canarismo vacío, de esos que huelen a naftalina y están hechos para adornar campañas electorales.

Porque Onalia Bueno no está sola en este club de saqueadores profesionales; comparte palco con otros como Teodoro Sosa y sus alcaldes comparsas, que ondean la bandera de Canarias mientras se forran con el dinero de los contribuyentes.

Hablan de sacrificios y compromiso con el pueblo, pero lo único que sacrifican es nuestra paciencia, y su único compromiso es con su cuenta bancaria. Si el nacionalismo que predican fuera una bebida, sería agua de garrafón insípida, tóxica y barata.

No se equivoquen, esto no es un mal menor ni un error de gestión. Es un asalto descarado.

Es tratar a los ciudadanos como cajeros automáticos y convertir la política municipal en un club exclusivo donde el precio de entrada lo paga el pueblo.

Desde este medio, alzamos la voz porque Mogán merece algo más que esta casta de burócratas insaciables.

Exigimos la reversión inmediata de esta subida salarial y que presenten la dimisión quienes han demostrado que su compromiso no es con el pueblo, sino con sus propios privilegios.

La política debe ser un servicio, no un negocio.

Pero mientras existan líderes como Onalia Bueno, será más fácil encontrar un oasis en medio del desierto que dignidad en el Ayuntamiento de Mogán.

Los moganeros no son súbditos de una corte feudal, y ya es hora de que les devuelvan el respeto que les han robado.