EL FALSO GUANARTEME, EL PARTIDO “PRIMERO YO” Y EL ABRAZO DEL OSO

Acerca de cómo Teodoro Sosa se inventa una bandera para seguir viviendo de la cosa pública mientras entrega Gran Canaria al mejor postor

Teodoro Sosa vuelve a escena con el enésimo disfraz político. Esta vez no se presenta como lo que es, un profesional del cargo público con olfato fino para el sillón, sino como algo mucho más épico: una especie de nuevo guanarteme municipalista, defensor del pueblo llano y salvador de Gran Canaria. El problema es que debajo del penacho no hay proyecto de país. Solo hay ambición personal, cálculo electoral y hambre de poder.

La última ocurrencia se llama “Municipalistas Primero Canarias”. El nombre ya lo dice todo. Primero él. Después, si eso, Canarias. Y si hace falta, que empujen los municipalistas, que se arrimen los que nunca dicen que no a un cargo, y que se repartan los restos mientras el jefe avanza un par de casillas más en el tablero.

Porque esto no va de municipalismo, ni de Canarias, ni de regeneración. Va de Teodoro Sosa buscando su sitio en la foto del poder tras romper con Nueva Canarias cuando el juguete dejó de funcionar.

El nuevo partido no nace para cambiar nada. Nace para negociar mejor con Clavijo, para tener ficha propia en la subasta política permanente de este archipiélago. Un partido-marca blanca, flexible, moldeable, pensado para pactar con quien haga falta con tal de seguir mamando de lo público.

Ideología justa para el cartel, principios los necesarios para no incomodar al socio de mañana.

Y aquí entra el abrazo que delata todo el montaje.

El abrazo con , heredero directo de ATI, esa escuela política que convirtió Tenerife en un laboratorio de insularismo extractivo, cemento, amiguismo y saqueo planificado. El mismo modelo que ahora algunos quieren exportar a Gran Canaria, como si no hubiéramos visto ya el resultado.

Que nadie se engañe. Cuando Teodoro Sosa se arrima a , no lo hace por amor a Canarias. Lo hace porque sabe que el poder se reparte en los despachos, no en los mítines, y porque CC necesita peones útiles en Gran Canaria para completar el mapa del control insular.

El discurso es siempre el mismo. Palabras grandes, tono cercano, mucha isla, mucho pueblo, mucho “desde abajo”. Y mientras tanto, ni una sola propuesta seria de soberanía económica, ni una sola medida estructural para romper la dependencia, ni una sola línea roja frente al modelo que empobrece a la mayoría y enriquece a unos pocos.

Municipalismo de boquilla. Nacionalismo de atrezo. Y gestión de fondo perfectamente compatible con el modelo que ha convertido Canarias en territorio de paso, de explotación y de saldo.

Teodoro Sosa no cuestiona el sistema. Quiere sentarse más arriba en él. No combate el insularismo depredador. Quiere dirigirlo desde otra silla. No plantea una alternativa de país. Plantea una reubicación personal dentro del mismo estercolero.

Y lo más grave no es el intento. Lo más grave es el relato. Ese cuento del guanarteme moderno que “defiende Gran Canaria” mientras abre la puerta a los mismos intereses que han destrozado Tenerife y que ahora miran la isla redonda con hambre atrasada.

Gran Canaria no necesita un nuevo partido para reciclar políticos cansados. Necesita rupturacoraje y proyecto de país. Lo que se le ofrece es más de lo mismo, con otro envoltorio y la misma factura.

En El Canario Socarrón lo decimos claro, sin metáforas bonitas y sin miedo a molestar:

Esto no va de Canarias. Esto va de poder. Y Teodoro Sosa lo quiere todo, aunque para ello tenga que abrazarse a ATI, entregar la isla y vender el cuento del falso guanarteme una vez más.

Café cargado. Sin azúcar.
Y que no pidan la cuenta a los demás.