2 de enero de 2025

Canario y mayor de 50 años: condenado al aprtheid laboral canario

Canario y mayor de 50 años: condenado al aprtheid laboral canario

Si el panorama laboral en Canarias fuera un cuadro, estaría pintado con tonos grises y pinceladas de negligencia. Una tasa de desempleo del 167%, frente al 12% de media en España y al 8 % de la Unión Europea, no es un accidente ni una tormenta pasajera: es el resultado de años de políticas perezosas y un modelo económico tan anticuado como un teléfono de disco.

La dictadura del turismo es una corona de espinas

Canarias está atrapada en el monocultivo turístico como un prisionero en su celda, con barrotes dorados para unos pocos y cadenas para la mayoría. Este modelo genera riqueza, sí, pero para las grandes multinacionales y fondos de inversión, mientras los canarios recogen las migajas como pájaros hambrientos.

El salario medio en Canarias, 1.600 euros al mes, es una broma de mal gusto frente a los 2.080 euros de la media estatal y los 3.100 euros de la Unión Europea.

Los empleos del turismo son temporales, mal remunerados y carentes de futuro. Mientras los hoteles de lujo acumulan premios y beneficios, los trabajadores locales apenas logran llegar a fin de mes.

Es como si te invitaran a una fiesta, pero solo para limpiar después de los invitados. ¿Esto es lo que llamamos desarrollo?

Un mercado laboral que envejece y desprecia la experiencia

En Canarias, ser mayor de 50 años equivale a convertirse en invisible para el mercado laboral. La experiencia y el conocimiento, que deberían ser un activo valioso, se tiran al contenedor como un móvil obsoleto.

La falta de políticas de reinserción laboral es un insulto a la inteligencia colectiva, dejando a miles de personas al borde de la pobreza o dependiendo de ayudas que no alcanzan ni para pagar la luz.

Reintegrar a este grupo no es altruismo, es pura estrategia. Pero, por ahora, parece que preferimos desperdiciar un recurso valioso mientras seguimos cavando el agujero de nuestra propia ineficiencia.

Juventud exiliada: el éxodo de un tesoro

La tasa de paro juvenil en Canarias, rondando el 40%, no es solo una cifra: es una sentencia de destierro para una generación que se ve forzada a buscar su futuro en otras latitudes.

Nos llenamos la boca hablando de “retener el talento”, pero la realidad es que estamos exportando a nuestros mejores y más brillantes como si fueran una mercancía.

Los jóvenes canarios encuentran aquí contratos basura y oportunidades tan escasas como agua en el desierto. Mientras otros territorios cultivan su futuro, nosotros lo dejamos marchitar en los aeropuertos.

Plena integración europea es una trampa brillante

El marco de Región Ultraperiférica (RUP) es como un vestido elegante que te queda apretado y te impide respirar.

Mientras otros territorios defienden sus intereses, Canarias parece satisfecha con ser el eterno espectador, aceptando las reglas del mercado único europeo, aunque nos estrangulen.

La competencia desleal y la dependencia de intereses externos han convertido al archipiélago en un escenario donde los actores principales no son los canarios. Si no exigimos un estatus que priorice nuestras necesidades, seguiremos siendo figurantes en nuestra propia obra.

Diversificar o perecer , un ultimátum

Canarias no puede seguir atada al turismo como un marinero a un ancla que lo arrastra al fondo del mar.

Diversificar nuestra economía no es una opción, es una obligación. Agricultura sostenible para la autosuficiencia, industrias agroalimentarias ecológicas de transformación , desarrollo en tecnologías , energías renovables, economía azul , recuperar las libertades comerciales , explotar nuestra posición geoestratégica como plataforma de servicios , logística , distribución así como centro de investigación, desarrollo e innovación que mire al continente vecino y al mundo  como su principal cliente,  salir del encorsetamiento de la Unión Europea son algunas pinceladas de las puertas que debemos abrir si queremos escapar de este laberinto.

Tenemos el talento, los recursos y la creatividad para cambiar el rumbo. Pero mientras los intereses de unos pocos sigan dictando nuestras prioridades, el futuro seguirá siendo una quimera.

¡Basta de excusas!

Canarias no necesita más discursos vacíos ni lamentos resignados. Necesita valentía, acción y un cambio radical de rumbo.

Es hora de que dejemos de jugar a ser víctimas y empecemos a construir un modelo económico que sirva a los canarios y no al revés.

Porque, si seguimos así, el único futuro que nos espera es el de una postal, bonito, pero hueco.